Náuseas en mieloma múltiple: ¿son frecuentes y cómo contr...
Náuseas en el mieloma múltiple: frecuencia y manejo
Las náuseas pueden aparecer tanto por el propio mieloma múltiple como por sus tratamientos, y son un efecto secundario relativamente frecuente que suele ser manejable con medidas preventivas y medicamentos específicos. [1] Las terapias oncológicas (como quimioterapia y algunos fármacos dirigidos) pueden provocar náuseas y vómitos, por lo que se utilizan pautas de prevención y tratamiento para reducir estos síntomas. [2]
Por qué ocurren náuseas en el mieloma múltiple
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Por la enfermedad en sí: el mieloma puede elevar el calcio en sangre (hipercalcemia), lo que causa náuseas y vómitos. [3] La hipercalcemia también puede acompañarse de confusión, cansancio y otros síntomas, que a su vez agravan el malestar digestivo. [4]
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Por los tratamientos: fases como la inducción, consolidación y mantenimiento pueden incluir medicamentos con potencial emetógeno (que provocan náuseas), por lo que los equipos médicos suelen anticiparse con antieméticos. [1] Además, las náuseas y vómitos son efectos conocidos de muchos tratamientos contra el cáncer y se consideran en los planes de cuidado. [5]
Qué tratamientos del mieloma se asocian a náuseas
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Quimioterapia clásica: algunos esquemas pueden ser moderada o altamente emetógenos y requerir prevención intensiva con combinaciones de fármacos antieméticos. [2]
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Terapias dirigidas y proteasoma/IMiDs: fármacos utilizados en mieloma como bortezomib o carfilzomib se contemplan en listados de riesgo emetógeno bajo a moderado, por lo que pueden causar náuseas en ciertas personas. [6] Otros agentes como talidomida o pomalidomida suelen considerarse de bajo riesgo emetógeno, pero no están exentos de provocar malestar gastrointestinal en algunos casos. [7]
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Anticuerpos monoclonales: algunos tienen riesgo mínimo de náuseas; por ejemplo, daratumumab se maneja dentro de estrategias de bajo riesgo emetógeno. [8]
Cómo se manejan las náuseas: estrategias efectivas
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Prevención antes de la quimioterapia o terapia: la prevención es la mejor defensa; los equipos ajustan el plan antiemético según el riesgo del esquema (alto, moderado, bajo o mínimo). [2] En protocolos internacionales se recomiendan combinaciones de antieméticos adaptadas al nivel de riesgo, con seguimiento y ajuste según respuesta. [9]
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Medicamentos antieméticos:
- Antagonistas de receptores 5-HT3 (como ondansetrón) para prevención y control. [2]
- Antagonistas de NK1 (como aprepitant) añadidos en regímenes de alto riesgo. [2]
- Corticoides (como dexametasona) que potencian el control de náuseas en esquemas seleccionados. [8]
- Olanzapina puede utilizarse como complemento en prevención/tratamiento, especialmente en náuseas refractarias. [8]
- En riesgo bajo o mínimo, se utilizan antieméticos según necesidad y educación sobre señales de alarma. [8]
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Medidas no farmacológicas:
- Comer porciones pequeñas y frecuentes; elegir alimentos secos o suaves cuando el estómago está revuelto. [2]
- Mantener hidratación con sorbos frecuentes; bebidas claras y frías pueden ayudar. [2]
- Evitar olores fuertes y comidas grasas o muy condimentadas, que pueden empeorar el síntoma. [2]
- Técnicas de relajación y respiración; algunas personas encuentran alivio adicional con acupresión o aromaterapia, aunque el beneficio varía. [9]
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Manejo de causas subyacentes:
Señales de alarma y cuándo consultar
- Vómitos persistentes, incapacidad para mantener líquidos, signos de deshidratación o mareos importantes requieren atención pronta. [2]
- Cambio brusco del estado mental (somnolencia, confusión) puede indicar hipercalcemia u otros desequilibrios y debe valorarse de inmediato. [4]
- Pérdida de peso no intencional y náuseas prolongadas ameritan ajuste del plan de soporte y revisión del esquema de tratamiento. [3]
Plan práctico de acción
- Habla con tu equipo para clasificar el riesgo emetógeno de tu esquema y acordar una pauta preventiva personalizada con antieméticos. [2]
- Ten medicación de rescate en casa para tomar al primer signo de náusea si tu equipo lo indica, y sigue las dosis recomendadas. [2]
- Registra los síntomas (cuándo aparecen, intensidad, relación con comidas o medicación) para ajustar el manejo en la siguiente visita. [2]
- Cuida la dieta e hidratación y evita desencadenantes conocidos; estas medidas sencillas suman al efecto de los fármacos. [2]
En resumen, las náuseas son relativamente comunes en el mieloma y sus tratamientos, pero suelen controlarse bien con prevención y un enfoque combinado de antieméticos y cuidados diarios. [1] Identificar el riesgo del esquema y actuar de forma anticipada es clave para minimizar el impacto en tu calidad de vida. [2]
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Preguntas Relacionadas
Fuentes
- 1.^abcMedical Therapy for Multiple Myeloma(nyulangone.org)
- 2.^abcdefghijklmnChemotherapy nausea and vomiting: Prevention is best defense(mayoclinic.org)
- 3.^abcMultiple Myeloma Symptoms(mskcc.org)
- 4.^abcMultiple Myeloma Symptoms(mskcc.org)
- 5.^↑Efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer(cdc.gov)
- 6.^↑7-Prevention of anti-cancer therapy induced nausea and vomiting (AINV)(eviq.org.au)
- 7.^↑7-Prevention of anti-cancer therapy induced nausea and vomiting (AINV)(eviq.org.au)
- 8.^abcd7-Prevention of anti-cancer therapy induced nausea and vomiting (AINV)(eviq.org.au)
- 9.^abHow to prevent nausea during cancer treatment(mayoclinic.org)
Aviso Importante: Esta informacion se proporciona unicamente con fines educativos y no pretende reemplazar el consejo medico profesional, el diagnostico o el tratamiento. Consulte siempre con un proveedor de atencion medica calificado antes de tomar cualquier decision medica.