¿Es seguro el entrenamiento con pesas en cáncer?
Entrenamiento con pesas y cáncer: seguridad y precauciones
El entrenamiento con pesas suele ser seguro y puede aportar beneficios importantes durante y después del tratamiento del cáncer, siempre que se adapte a la situación clínica, se progrese de forma gradual y se tomen precauciones específicas. [1] En términos generales, se recomienda combinar ejercicio aeróbico moderado (150–300 minutos por semana) con entrenamiento de fuerza al menos 2 días por semana, ajustando cargas y repeticiones según energía y síntomas. [2] Estas pautas se basan en recomendaciones de expertos en ejercicio oncológico que integran actividad aeróbica 3 veces por semana y fuerza 2 veces por semana para la mayoría de personas con cáncer. [3]
Beneficios esperables
- Mejora de fuerza muscular, función y calidad de vida, con reducción de fatiga relacionada con el cáncer cuando se combina con aeróbico. [PM21]
- Alivio del dolor y mejor función del hombro en supervivientes de cáncer de mama con dolor persistente tras el tratamiento. [PM20]
- Mejoras en composición corporal y condición física comparables o complementarias a otros formatos de ejercicio. [PM19]
- Posible mejora del sueño con programas de fuerza bien diseñados en supervivientes. [PM18]
Principios de seguridad esenciales
- Evitar la inactividad y retomar actividades diarias tan pronto como sea posible, adaptando la intensidad al estado actual. [1]
- Consultar con el equipo médico antes de iniciar o intensificar el programa, especialmente si existen riesgos de caídas, neuropatía periférica, metástasis óseas u otros problemas. [4]
- Progresión gradual: aumentar repeticiones y cargas poco a poco, escuchando el cuerpo y deteniendo el ejercicio ante dolor o mareo. [5]
- Registrar y planificar las sesiones para controlar la evolución y ajustar según respuesta. [5]
Precauciones según situaciones concretas
Sangre y defensas bajas
- Si hay neutropenia (defensas bajas), pueden ser necesarias adaptaciones y evitar gimnasios muy concurridos; es clave hablar con el médico sobre el momento seguro para entrenar. [6]
- Recuentos sanguíneos bajos pueden requerir modificar o aplazar ciertos ejercicios; el entrenamiento debe evitarse si hay valores muy bajos hasta autorización médica. [7]
Plaquetas y riesgo de sangrado
- Ante trombocitopenia (plaquetas bajas), se suele preferir ejercicio de baja carga y evitar maniobras que aumenten presión intratorácica excesiva (Valsalva) y movimientos con riesgo de golpes. Estas adaptaciones forman parte de marcos clínicos para ajustar el ejercicio durante quimioterapia. [PM29]
Metástasis óseas y osteoporosis
- Con afectación ósea, se priorizan cargas moderadas, movimientos controlados y evitar impactos o torsiones bruscas para reducir riesgo de fractura; el programa debe individualizarse. [7]
Linfedema y cirugías
- Tras cirugía y con linfedema, el entrenamiento de fuerza puede realizarse con progresión muy lenta, vigilancia de volumen del miembro y técnicas de elevación correctas; la supervisión profesional resulta útil. [7]
Neuropatía periférica y riesgo de caídas
- Con entumecimiento o debilidad en manos o pies, se recomiendan máquinas estables, agarres seguros, calzado adecuado y entorno libre de obstáculos, con especial atención al equilibrio. [7]
Tumores cerebrales y comorbilidades
- En tumores cerebrales, se ajusta la selección de ejercicios por posibles problemas neurológicos; se evitan retos de coordinación complejos sin supervisión. [7]
- Si hay enfermedad cardiopulmonar no controlada, el ejercicio debe posponerse hasta estabilización clínica. [8]
Catéteres y estomas
- Con catéter venoso central o estomas, se evita presión directa, tirones y movimientos que puedan desplazarlos; se prefieren ejercicios que no comprometan la zona. [8]
Trombosis venosa profunda aguda
- Ante trombosis no tratada, la movilización y rehabilitación requieren criterios estrictos de seguridad y coordinación con medicina/rehabilitación antes del ejercicio. [PM30]
Cómo estructurar el entrenamiento de fuerza
Frecuencia, volumen e intensidad
- 2 días por semana de fuerza, con 6–10 ejercicios para grandes grupos musculares. [1]
- 1–3 series por ejercicio, 8–12 repeticiones, iniciando con cargas que permitan hablar durante el esfuerzo (intensidad moderada) y progresando según tolerancia. [9]
- Técnica primero: priorizar movimiento controlado, evitar el Valsalva, respirar regularmente y mantener buena alineación.
Selección de ejercicios
- Máquinas guiadas y ejercicios en posición estable para mayor seguridad en fases de fatiga o desequilibrio. [10]
- Ejercicios de bajo impacto cuando existan riesgos óseos o articulares; evitar saltos, giros agresivos y cargas excéntricas excesivas en presencia de dolor. [7]
- Complementar con movilidad y estiramientos de grupos musculares principales para mejorar la flexibilidad. [1]
Señales para detener y consultar
- Dolor punzante, mareo, dificultad respiratoria desproporcionada, sangrado anormal, hinchazón súbita de un miembro, fiebre o signos de infección: suspender y contactar al equipo médico. [4] [6]
Durante quimioterapia y radioterapia
- Es posible seguir activo, pero algunas actividades deben evitarse o modificarse según el plan de tratamiento y los efectos secundarios (fatiga, náuseas, anemia). [4]
- Tras cada ciclo, ajustar intensidad al nivel de energía; caminar y fuerza con cargas ligeras suelen ser bien tolerados, siempre con vigilancia de síntomas. [11]
- Mantener hidratación, nutrición adecuada y descanso para apoyar la recuperación y el rendimiento del ejercicio. [11]
Recomendaciones prácticas
- Empieza poco y avanza lento: incrementos de 5–10% en carga cuando completes cómodamente el plan actual. [5]
- Sesiones cortas pero regulares: 20–30 minutos, integrando calentamiento, fuerza y vuelta a la calma. [12]
- Ambiente seguro: espacio despejado, calzado antideslizante y supervisión si hay riesgo de caídas. [13]
- Monitorea tu progreso con un calendario simple; anota cargas, repeticiones y cómo te sentiste. [5]
Resumen
- Sí, el entrenamiento con pesas puede ser seguro y beneficioso durante y después del cáncer si se adapta a tu estado clínico, se realiza con progresión gradual y se siguen precauciones específicas. [1]
- La combinación de aeróbico y fuerza está asociada a mejoras en composición corporal, fatiga, sueño y calidad de vida. [PM21]
- Habla con tu equipo de salud para personalizar el plan, especialmente si existen neutropenia, trombocitopenia, metástasis óseas, linfedema, neuropatía, tumores cerebrales, catéteres, comorbilidades cardiopulmonares o trombosis reciente. [7] [8] [4] [PM30]
Preguntas Relacionadas
Fuentes
- 1.^abcdeOvercoming Barriers to Maintaining Physical Activity during Cancer Care(mskcc.org)
- 2.^↑Ejercicio durante y después del tratamiento contra el cáncer: Nivel 1(mskcc.org)
- 3.^↑Exploring the Use of Exercise as Medicine, with a Focus on Cancer Patients(nyulangone.org)
- 4.^abcdEjercicio durante y después del tratamiento contra el cáncer: Nivel 2(mskcc.org)
- 5.^abcd¿Cómo pueden hacer ejercicio las personas con cáncer durante la pandemia de COVID-19?(mskcc.org)
- 6.^abInformación para pacientes que están recibiendo quimioterapia(cdc.gov)
- 7.^abcdefgEjercicio durante y después del tratamiento contra el cáncer: Nivel 2(mskcc.org)
- 8.^abcФизическая нагрузка для пациентов во время и после лечения рака: уровень 1(mskcc.org)
- 9.^↑¿Cómo pueden hacer ejercicio las personas con cáncer durante la pandemia de COVID-19?(mskcc.org)
- 10.^↑¿Cómo pueden hacer ejercicio las personas con cáncer durante la pandemia de COVID-19?(mskcc.org)
- 11.^abAlta después de una quimioterapia: MedlinePlus enciclopedia médica(medlineplus.gov)
- 12.^↑Ejercicio durante y después del tratamiento contra el cáncer: Nivel 1(mskcc.org)
- 13.^↑¿Cómo pueden hacer ejercicio las personas con cáncer durante la pandemia de COVID-19?(mskcc.org)
Aviso Importante: Esta informacion se proporciona unicamente con fines educativos y no pretende reemplazar el consejo medico profesional, el diagnostico o el tratamiento. Consulte siempre con un proveedor de atencion medica calificado antes de tomar cualquier decision medica.